Todas en algún momento de nuestras vidas nos hemos encontrado en la difícil e incómoda situación de discutir con alguien. Ni qué decir cuando alguien atenta en nuestra contra de forma verbal o recibimos un insulto.

Esto ocurre por dos situaciones: por una acalorada discusión o por alguna situación de disconformidad. La verdadera pregunta es: ¿Hay alguna manera correcta de responder ante un insulto?
Por Andrea Quijada
Debemos tomar en cuenta que los insultos siempre van de la mano de una discusión. Es decir, son muy raras las ocasiones en que una persona reciba un insulto de otra, sin una disconformidad o desacuerdo previo.
Realmente lo primordial sería evitar llegar a estas instancias. Es importante saber retirarse de una discusión cuando la persona sienta que una discusión se le está saliendo de las manos. Cuando se está agrediendo verbalmente y cuando la discusión ya no tenga ninguna solución.
Sin embargo, sabemos que no siempre podemos retirarnos de una discusión. En este caso, lo más importante es asumir que decidimos llegar a esos términos y no permitir que los insultos nos desvaloricen. No debemos permitir que las palabras de otros puedan derrumbar nuestro auto-concepto. No dejar de ninguna manera que ese insulto se vuelva como una “bola de nieve de insultos”.
La clave en las discusiones
Con esto quiero decir que, no podemos responder con otro insulto. Al hacerlo, lo que conseguimos es entrar en peleas que no tiene solución más que el desbalance emocional de las partes.
Por último, debemos poner en práctica conceptos básicos de convivencia, tales como, asertividad y empatía. Éstas se refieren a la capacidad que tenemos los seres humanos de hablar y expresar nuestros sentimientos y opiniones de forma clara y adecuada. También, la capacidad que tenemos de ponernos “en los zapatos del otro”, respectivamente.

Estos conceptos nos van a permitir ser conscientes del problema, tanto desde nuestra perspectiva como de la perspectiva del otro. Nos permitirá desarrollar con más profundidad nuestra Inteligencia Emocional. Esta última es la herramienta clave que tendremos en nuestras manos para no permitir que los insultos de otras personas nos afecten negativamente y podamos salir de esta incómoda situación de forma positiva para todos, pero en especial para nosotras.



