Hace unos días, uno de los profesores de deporte de mis hijos me envió una imagen en donde detalla los beneficios de hacer deportes. En realidad, ese GIF me hizo reflexionar. En él recordé todas las razones por las cuales hago este sacrificio. Si señores, sacrificio porque también es de valientes sentarse por horas seguidas bajo el sol (una vez llegué con la marca de los lentes alrededor de mis ojos porque olvidé el paraguas) o bajo la lluvia (esa vez sí llevé paraguas, pero era tal el viento que mejor me hubiera ido sin él) mientras ellos practican.

Por Yanina Mafla
Ya mis hijos tienen 10 y 8 años de edad y han estado practicando ese deporte aproximadamente 6 años. Y todos estamos aprendiendo no sólo técnicas, también a ganar y tratar de que mantengan sus pies en la tierra y sean humildes. No siempre el día se prestará para que sean las estrellas del juego.

Están aprendiendo a apoyar al equipo y sentir empatía. Como aquel día que tenían un compañero nuevo y ellos mismos contaban que ese niño sentía nervios. El equipo le recordó que sólo saldrían a jugar como siempre lo hacían en la “birria”. Saber que no sólo el que anota los puntos es el mejor porque todos tenemos destrezas diferentes.
Ellos han llorado sus fracasos, han sentido frustración y se sentimiento de que no pueden más. En ese momento, uno como padre les recuerda que en efecto la vida es difícil, pero ellos tienen todo para hacerlo mejor, para superarse. Porque también llegar a casa luego de horas de práctica o de juego y abrir un cuaderno es difícil, pero, ¿acaso no es así el diario vivir?

¡Apóyalos hasta el cansancio, vale la pena!
Sí he pensado millones de veces apagar la luz y cerrar la puerta. Sin embargo, creo que al final perdería más yo que ellos mismos porque el ocio es la madre de todos los vicios.
Al final, para baloncesto, fútbol, ballet o simplemente estudiar alguna materia existen reglas, técnicas, pero para ser padre no. Si está bien o mal solo el tiempo lo dirá porque no todos somos iguales. Hoy quiero recordarles a los que se sientan por horas bajo el sol, bajo la lluvia, aquellos que regresan en la máquina del tiempo a algún grado para apoyarlos, entre otras tantas cosas deben saber que no están solos.
Cualquier sacrificio que hagamos por el bien de nuestros hijos valdrá la pena. A lo mejor, nadie te lo agradecerá, pero bastará la satisfacción que quedará en ti.



