¿Qué pasaría si las críticas no existieran? Claro, en este caso hablamos de las que siempre son destructivas o negativas. ¿Qué sucedería si nos enfocáramos en vivir nuestra existencia sin estar pendiente de la de los demás?

Sería fantástico, ¿verdad? De acá surge la pregunta: ¿Por qué nos encanta opinar sobre actitudes, manera de vestir y hasta comportamientos ajenos?
Por Aniliz Adamez
Hace un tiempo viví en España por dos años. De esa experiencia comprendí y aprendí muchas cosas. Algo que me llamó mucho la atención es que en los países europeos a nadie le importa lo que tú haces o dejas de hacer.
Todo el mundo va a su propio aire enfocados en su día a día y en sus propios asuntos. Si es cierto que la gente es un poco seca, no te abrazan tanto como acá en los países latinoamericanos. Ciertamente, no hay tanto calor humano, pero al menos puedes salir a la calle sin la raíz del cabello pintada porque, nadie va a comenzar a hablar y va a quedar mirándote el copete blanco. ¡A menos esa fue mi percepción!. Recordemos que las culturas son super diferentes. Todos tenemos distintas tradiciones y costumbres.
Que bonito fuera que la sociedad no te juzgara ni por tu forma de vestir o verte. El cambio de mentalidad está en nuestras manos. Es vital comenzar con la educación de nuestros hijos.
«Hay que vivir la vida de uno mismo para ser feliz, no la de los demás…»

De esta situación, aprendí muchísimo. Me dije a mi misma que tenía que cambiar mi actitud frente a la vida. Al principio es difícil empezar a vivir sin el qué dirán, pero es una decisión que te trae mucha paz.
Otra de las acciones que te llevarán a sentirte mejor es centrarse en uno mismo y ver qué cosas debes mejorar.

Unos dejan huellas importantes como Abraham Lincoln (que logró abolir la Esclavitud), Gandhi (que ayuno por la Paz, sin desfallecer) y Madre Teresa de Calcuta (que inició una labor maravillosa cuidando Enfermos de SIDA, los más Pobres entre los Pobres).
A ellos no les importó el que dirán y lucharon por sus convicciones e ideales, para alcanzar sus metas y objetivos, dejando huellas, amando y ayudando a su prójimo.
Yo no sé ustedes, pero yo no quiero pasar por este mundo, siendo una más del «montón». Lucha siempre por tus sueños a pesar de los obstáculos.
¡Tenemos una ardua tarea! Animémonos y pongamos nuestro granito de arena. ¡Sin duda, podemos hacer la diferencia.
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